7/18/2009

TRAZAS 19

Con el fondo de un piano
Que suena olvidado
En sus tres notas quejumbrosas

Iluminado por el escozor
Del hambre
En penumbras

La máscara de la ciudad
Hace muecas en la ventana

Mis amores están lejos
Ensortijados en destinos de rutas

Orificios, linealidad, interrupción
Y el camino sigue.

Los bosques de los cuadros
Arrojan esa fragancia
Del panal destrozado y chorreante

El sol es un dibujo que duda
Por la mañana el viento se lleva
Embrujo, ojos y penumbras

Andábamos de aquí para allá
En un juego
De esquives y acercamientos

La pereza de la palabra
Es rica en anillos de humo
Soñar es un ejercicio

El camino sigue nuestros pasos

Soñar es un ejército.

Escritorio, humo, música
Deuda de soledad
Que no se paga con presencias.

Cada vez es más rudimentario
El lenguaje con que te amo

Soy un desconocido frente al espejo
Soy una rareza
Que se rearma.

Vendremos con el sueño
A ser uno.

Los nombres del aire
Combinan distancias
Ojos, labios, roces.

Al pasar, la máscara se cierra
Detrás quedó el futuro

Hoy vendremos
Sin habernos ido nunca

Dormitar frente al papel
Ese que dejaste
Sin borronear.

Derrumbado el esperma
Del paisaje
Tras el vidrio

Promesas de otras historias
Llegadas tarde
Abreviaturas de la vida

Si el nombre del aire
Se nombrase
El huracán de tus manos enloquece.

La arritmia estira
La evocación

La evocación
Despedaza tu presencia

No te olvides de mí
Ni aún ayer
Te olvides.


J A - 19/04/2007
http://ventrlocuo.blogspot.com/2009/07/trazas-19.html

7/11/2009

EL SENTIDO

Parece que desaparece. Cuando los cayos de la jerga se liman en el limo de la sonoridad, el olvido se esfuma. Y los fantoches de tu voz crearán una ilusión sobre la pared de la pared de la pared. Perdidos los rastros, su etimología, quizá el final fundido con origen o la memoria de una vastedad ahora irreconciliable con el mundo. Allí, entre paréntesis, estabas, y sin embargo, como la música improvisada del viento, te colabas por los resquicios.

Los poetas sabían algo, pero no todo, sin embargo, se ufanaban de la completitud de su oficio. Fui poeta y supe y asumí que solo dejaba migas a mi paso para regresar, o para que los pájaros se llevaran el trigo a otros estadios perdiéndome aunque nadie que quiera está perdido.

Las mujeres tomaron la línea de lo que desaparecía y envolvieron sus fetos con la tela de araña del desasosiego para darle un destino encriptado. Hoy desciframos los códigos de la memoria, cuya clave es el olvido. La madre irracional arrojó sus hijos a la guerra, y los sobrevivientes se embelesaron con el infierno de la pasión. Pasión y palabra. Hubo quien dijo que ni una ni otra se define por el contrario, ni una ni otra se relacionan por más que la literatura mítica del lenguaje diga lo contrario.

El río lavó el hueso una y dos veces y pergeñó la abolición de la identidad, el corazón lavado no era el mismo hueso y la carne se deshizo en la antonimia. Los anillos de la continua vuelta voltearon aleatoriamente como para desdecirse.

Fui poeta y amante y nunca fui el mismo hombre en el mismo lecho y nunca la voz pudo dar cuenta de lo que vale, de lo que dije, de lo que sentí y de lo que mentí, y nunca la mujer fue la misma mujer. La poesía era amiga de pobres y ricos; los prejuicios los agregaba la turbamulta que disecaba y clasificaba en cajones demasiado estrechos; poco continente para tanto contenido, poca forma para tanta desmesura. La poesía era amiga de pordioseros e indigentes, y de innobles dirigentes, comulgaba con clérigos y se acostaba con guerrilleros, sin embargo era la misma, y aún así, no podía ser nombrada.

Desaparece. Siempre está desapareciendo.

Jorge Alberdi, Julio del 2009

7/07/2009

OTRO VENTRÍLOCUO FAMOSO

Fernando nació mudo.
Sus padres no escatimaron esfuerzos para lograr cambiar esta suerte. Los mejores médicos; los más prestigiosos especialistas del mundo, fueron incapaces de modificar la sentencia de la naturaleza.
Entrando en la adolescencia, edad pródiga en experiencias lúdicas, y ya sobre el final de su segundo año de secundario, descubrió que podía modular rudimentariamente el escape de sus propios gases si regulaba adecuadamente su músculo anal, uno de los pocos esfínteres sobre el cual la voluntad tiene algún control.
Entusiasmado con el hallazgo, cambió la dieta y dedicó los meses del verano a un profundo entrenamiento, encerrado es su cuarto de la planta alta, hasta lograr un refinamiento inimaginado de su habilidad.
Finalizadas las vacaciones y de vuelta al colegio, quiso sorprender a su mejor compañera saludándola a la entrada del edificio. Ella lo miró a los ojos, y luego miró por encima de sus hombros, detrás de él, buscando a la persona que le habló. “No busques, soy yo”, dijo, sin abrir la boca, con una media sonrisa triunfal y pétrea. Ese día fue la sensación entre sus compañeros, quienes aún maravillados y divertidos por la singularidad de Fernando, no dejaban de sentir alguna inquietud; esa disociación entre las palabras y la boca que solo sonreía… como si fuese el monigote de un ventrílocuo ausente. Después estaba el tema del olor, que al principio fue un condimento, una humorada más para los varones, solo al principio…
Lo cierto es que al cabo de un par de días, Fernando podía hacerse entender, pero ninguno de sus compañeros quería acercarse a escucharlo. Sus padres le sugirieron que quizá sería más fácil si en lugar de hablar él, lo hiciese a través de un muñeco.
Fue así que Fernando acometió la dura tarea de la ventriloquía.
Su primer show lo montó para los parientes en el living de su casa. Luego de cuarenta minutos ininterrumpidos de chistes recopilados de todos los ventrílocuos de mediana fama que tenían algún registro en viejas películas, la abuela, descompuesta, cayó redonda. Padres, tíos, primos, todos corrieron a abrir las ventanas.
Cuando ya todo indicaba que a Fernando no le quedaba más remedio que la eterna mudez, el hermano menor, familiarizado con internet, vino en su ayuda.
Hoy basta una consulta en Google para encontrar los asépticos videos de este maravilloso ventrílocuo, que se tiene a sí mismo como muñeco, en la red de redes.

7/05/2009

ESTA RUTINA

No tengo más
que una boca que rememora
que se ahoga en la baba del recuerdo
que boquea lasa en la nada
porque otra boca se ha llevado
esta saliva
esta sal que da vueltas
y espumea en el vacío.

No tengo más
que la ansiedad
que agrieta las puertas
demuele los ascensores
quiebra el olvido

No tengo más
que el acento sobre la á
y apenas
una entrepierna herida
de soledad
de zeppeliniana soledad
maldita
como la cocina de la locura
como un blues perdido
en el desierto de la esquina
untado de orines y escupitajos
de almendras que nadie
recolectará

No tengo más
que la rutina de sentirte
perdida eternamente en la piel.

ja (24/09/2007)

7/04/2009

Otoño




Y NO PREGUNTAS

Ya deja hablar el tramo tronante de la noche / enlaza en cada abra de la piedra la hiedra /que enreda el ojo del despojo / ¡allí duermo! en el eterno viento que sube desde el valle/ azota la oscura apertura del fuego / ruego por el esperma nupcial de la batalla que estalla en la vía láctea/ despierto al chamán en el vientre del miedo / No zozobres en el ahogo de estas palabras / la bosta el estiércol la mierda de los animales ciegos que lamen la luz mezquina de la luna / el secuestro de ese aliento en la puna desdibujada / ajada y cruel talla / retorcido tronco que en vilo asombra el hondo hueco / La noche la noche de esmeraldas que me pierde y te ruega olvido / ¡allí yazgo! en el rocío efímero que cuaja los zumbones mosquitos del silencio / Una canción que desespera entre peñascos pulidos por la ausencia anda despedazándose entre caminos inventados / El arrastre de hojas juega y arrasa la vida anterior / Lo que ahora embadurna esa mirada en la nada / miríada de duendes / de abejorros insistentes / de un sol pintado en la nostalgia / de bujes que chillan quebrándose en el alquitrán de la ciudad muerta / Déjalo hablar / deja al relámpago que miente una próxima lluvia que te canturree cosas de antaño / ahora pedazo de abismo desprendido / ahora flácido ácido de escombro orgánico / ahora futuro abono / pasto de la noche / pasta de experiencias desplegadas / mar antagónico y agónica figura perdida contra el viento / el viento de la soledad / el viento que lima los filos de las piedras / las diferencias humanas / los clavos de la vida.
Arrójate
si puedes / si temes / si escaldas el crepúsculo que ya se extinguió / si te duermes sobre la tragedia / y no preguntas a la esfinge / y no preguntas.

Jorge Alberdi /2004

5/25/2009

VENTRILOQUIA

Quien habla
en el vértice de una rolliza imagen
que desbarató los planos equilibrados.
Un hombre sentado sobre otro hombre
que no es lo mismo
que parado sobre sus hombros.

Hay quien se deja hablar
para ser él mismo
y hay quien en la duermevela
se funde
a una articulación doblegada
hay quien al dar vueltas
la página
ha dejado de ser
y en los pliegues de sus gestos
borra
la mecánica del cuerpo.

Hay quien llora por otro
por una módica suma
y está el que usa el muñeco
habiendo interrumpido una voz
hay quien muere
y resucita
y es la voz de Dios
que no alcanza para mover
todos los hilos
no se oye
no se mira
no se palpa
no se incendia de amor
deja que lo hablen
deja que lo atraviesen
deja de dejarse
y se entierra en una caja.
Día a día
se olvida de sí
y todos nos olvidamos de él
y de sus gestos pintados.

Jorge Alberdi –10/2005

5/16/2009

Nuevo libro de Jorge Dipré

Novela On Line de Genovese

Dijo Omar Genovese:
"Tanto pasaje de blog a libro que decidí hacer el camino inverso: una novela breve, completa, en blog.
http://marfilbreviario.wordpress.com/"

4/25/2009

TRAZAS 18

No respondemos al solsticio

Sin anteojos negros
La vida no es bella

Esos cristales amenazan desfigurarnos
A caballo de las olas
Te amo.

La luz baja y se establece
El mar quiere oírte

No escribas en la arena
Lo que quieras olvidar

La traza ya no tiene fin
Mi memoria sensual es corta

Bésame! traduce.
Besame! traduzco

Las piedras aúllan en la piel
Mientras las aves se sueñan mecánicas

Estelar estela
Nueva traza
¿Gesto o conjuro?

Por la orilla la barca de los pies
Arrastra sentidos
El maremoto no se anuncia

Ya no tiene fin
Esta extensión de mi cuerpo
Ya no tiene dimensión de deseo

Como si se alzase un torbellino
Las hojas escritas arrojan
Interpretaciones imperiosas

¡Qué castigo maravilloso!
Qué castigo explorarte a preguntas

Las cabezas de los montes
Adivinan el tranco de la marcha
Y abren paso a la interpretación.

No siempre estás escribiendo
Amor

No siempre estás jurando

No siempre

Allí, cuando todos se han ido
Y el silencio es la rebaba del rumor del mar
En soledad nos leemos.

En desprejuiciada soledad
Anudamos.

4/02/2009

La soja y "el cóctel de la muerte"


Para entender por qué las retenciones a la soja debieran ser aún más altas, y la parte oscura que algunos simpáticos y mediáticos líderes rurales soslayan, aunque no lo ignoran

“(…) A partir de la década del ´90 el modelo de sojización se extendió a lo largo y ancho de la pampa húmeda argentina. No existieron controles rigurosos por parte de los Estados ni la difusión masiva de investigaciones científicas, que pudieran alertar a la sociedad toda sobre los serios impactos ambientales y sus consecuencias irreversibles en la salud humana, que el llamado modelo de “oro verde” traería aparejado al futuro. Después del denominado “conflicto del campo vs gobierno nacional” – producido a comienzos del 2008 – más el trabajo de denuncia permanente que vienen realizando distintas organizaciones sociales, debido a los graves casos de enfermedad que se están verificando en Córdoba, Santiago del Estero, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe y países vecinos como Paraguay y Brasil, se hace cada vez más difícil desestimar los innumerables estudios que alertan sobre los perjuicios que conlleva la producción de la soja transgénica, ya no sólo en Argentina, sino también en el mundo.(…)”

Un extracto del excelente trabajo de investigación realizado por Irina Morán, expuesto por la autora en La Habana, a fines del 2008. Hoy publicado –se recomienda su lectura completa– en el Boletín de la ECI (Escuela de Ciencias de la Información de la UNC).

3/26/2009

NO TENÍA

No tenía yo más que el ojo / que acusaba /una secuencia.
No tenía / dónde guarecerme / más que el misterio /de la siesta / impenetrable como la noche misma / tal vez / el descifre de los códigos / de las cigarras / que en el norte / llamábamos chicharras
No tenía / más que / la soledad en una calle polvorienta / el miedo/ al deambular pretensioso / de la comadreja / al grito nocturno de los gallos / que no anuncian la mañana / o a las tormentas de tierra / que arrasaban hasta con la sequía.
Yo no tenía / más que lo que tengo / sin embargo / sin embargo…

3/20/2009

Anteojos Oscuros


Foto prometida, para el texto Anteojos Oscuros, sacada por mí, hace tiempo, se llama 'reflejos', se la dedico a Nancy.

2/22/2009

Nicanor Parra: Los Profesores

Publicado en >>Lecturas y Miradas


Poesía y Misterio

"¿qué opina sobre el rumbo que tomó la poesía por estos años?" -Claudio Lo Menso-

"No soy de los poetas que dicen aquel estilo me gusta, o ese estilo es bueno porque se parece al mío. Me gustan todos los estilos pero deben cumplir con una condición: tener ¡Mis-te-rio! Porque donde pulula, donde hierve el misterio está la poesía. Ella es el único género al que, para ser importante, no puede faltarle misterio. La poesía argentina, ha abandonado esa búsqueda casi totalmente. Todo lo nuevo es poner ladrillo sobre ladrillo para hacer construcciones iguales y baratas. Los grandes castillos del misterio parecen haberse terminado, aunque siempre hay poetas que vuelven a decirnos que nada está terminado." -María Meleck Vivanco-

(del Nº 29 Revista de poesía La Guacha)

2/15/2009

ANTEOJOS OSCUROS

Su aparición ocurrió un día, hace tiempo, demasiado como para recordar detalles.
Los domingos al mediodía me reunía a almorzar con amigos del barrio. Por cuestiones de interés estrictamente poético me retiré antes y me encaminé a tomar un colectivo que me llevara a casa de mi amiga. Había quedado en reunirme para definir criterios de una nueva revista internacional de poesía. Un poco ebrio quizá, o tan solo ‘alivianado’ por la posibilidad de ‘soñar’ la concreción de la publicación, esperé en la parada correspondiente el ‘134’. Morosamente trepé los tres escalones con el cambio justo en una mano. Mientras el chofer tomaba mi dinero y me extendía el boleto, miré el espejo que sobre él se encuentra. La estratégica ubicación provee una visión completa y singular del interior del vehículo. Su figura entre los asientos individuales llamó mi atención. Giré el cuerpo y dirigí la mirada hacia donde estaba sentada. El largo cabello negro y lacio se confundía con el negro de la campera. El rostro aparecía pálido contrastando con sus anteojos grandes y oscuros. No pude ver tras ellos, pero un fulgor, un ‘algo’ que no logré precisar surgió y me hizo trastabillar al tiempo que el chofer aplicaba un zapato, más pesado que lo que es dable usar cotidianamente, sobre el patín del freno. Por supuesto que no me caí, pero me vi obligado a iniciar la marcha nuevamente desde el comienzo del pasillo estrellado de puchos y chicles. Con mi cara al rojo vivo y la picazón que se anunciaba en todo el cuerpo, busqué entre los rostros un gesto burlón. Por suerte la realidad económica y social vino en mi ayuda; nadie se inmutó. Más que pasajeros parecían figuras de un abandonado museo. Mi recorrida visual, no precisamente por inercia, se detuvo de nuevo sobre su figura. Lucía impenetrable, con la dignidad de una señorona sentada a la mesa del té. Su cabeza apenas inclinada hacia arriba y todos los músculos faciales, al contrario de lo que podría preverse en razón de su actitud casi rígida, relajados. “Una de esas chicas inalcanzables”, pensé mientras me descubría, boquiabierto, escrutando tras los cristales negros que me vedaban sus ojos. Volví a sonrojarme.
El resto del viaje fue un verdadero sufrimiento. Parado como estaba, solo tenía que girar apenas la cabeza para poder mirarla, y yo no deseaba ninguna otra cosa más que mirarla. Pero el temor de que sus ojos estuviesen alertas allí detrás, y me descubriesen en mi ingenuidad, me llenaba de torpeza. Furtivamente, en cada disimulado giro, me demoraba apenas unas décimas de segundo sobre esos gigantescos obstruye-miradas abismales. Rápidamente huía con la terrible sensación de haber sido descubierto. Quizá el recuerdo cobre ahora otra dimensión, pero estoy casi seguro de haber reflexionado acerca de las ventajas de los poetas del dolce stil nuovo al no existir, en aquella época gloriosa, los anteojos oscuros.
Pronto debí bajarme. Pasé delante de ella y audazmente volví a mirarla. No percibí nada, pero al menos esta vez no tuve que abochornarme. La certeza de que era la última, definitiva, mirada me dio esa integridad. Incluso desde la vereda, cuando el colectivo iniciaba nuevamente su marcha, traté, en vano, de verla a través del vidrio y por entre el resto de los pasajeros. Caminé las cuadras que me quedaban con ese vacío en el estómago que deja cierto tipo de impotencia. El recuerdo de su figura me llenaba de ansiedad a cada paso.
Volví a trastabillar cuando, al subir al día siguiente al colectivo que me llevaba al trabajo (¡quién lo hubiese imaginado!), encontré su cara, ya en proceso de idealización, entre los somnolientos y hoscos rostros de la mañana.

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El sol no ejercía aún toda su influencia pero un tenue destello se reflejaba en los anteojos negros. De nuevo la inquietud, la lucha, el terrible deseo de clavar mis ojos bestiales sobre ella y estudiarla con parsimonia, recorrer toda la geografía de su rostro; los bordes latentes del beso; la pendiente nívea del cuello; la elasticidad de su pelo; la insinuación de las ondulaciones del cuerpo, otra vez negado por el amplio vestido. El deseo todo. El temor a la dirección improbable de su mirada. Inventé maneras de observarla sin dirigir mis ojos sobre ella; el vidrio de la ventanilla, en ocasiones, hacía las veces de espejo. Pero la refracción no me colmaba. Creo que llegué a odiar ese tipo de anteojos. A pensar que detrás de ellos alguien me miraba con todo el desparpajo que brinda la seguridad de saberse impenetrable. Por desgracia y por suerte ella se levantó silenciosa, enmascarada y liviana como una pluma y bajó en una esquina.
Por la tarde, antes de volver del trabajo, recorrí las galerías del centro y realicé algunas compras.

Al día siguiente, la mañana se presentó cálida y luminosa. Subí al colectivo con mis gafas nuevas. La muchacha estaba allí, leía un libro, me pareció que levantó la cabeza en el momento en que pagué mi boleto, aunque no tengo la certeza de que haya sido así. Había algunos asientos sin ocupar pero, enfundado en la nueva seguridad que me brindaba la reflexión de los anteojos, me colgué del pasamano desafiante, ubicado de modo tal que no pudiese perderme ningún gesto. Me regodeé deslizándome por cada uno de los detalles de la cara, dejé que me encandilara el reflejo de un rayo de sol sobre su pelo; acaricié las curvas de sus caderas: ese día llevaba puesto un jean ajustado y una remera a rayas horizontales. No se inmutó, siguió leyendo su libro, para envidia de los cortos de vista, un tratado de Gestión Empresarial, del que no levantó la cabeza en ningún momento, como si no percibiese el ardor de mi mirada. De a poco me fui embriagando con su belleza a tal punto que casi me paso de largo: esta vez no había bajado en la parada del día anterior.
La rutina se repitió toda la semana, a excepción del jueves que no la encontré al subir al colectivo. Supuse que no coincidimos, o que ese día su trayecto había sido otro. Durante el fin de semana no dejé de pensar en ella, de imaginar modos de abordarla, de hablarle, de decirle que por favor se saque esos anteojos que necesitaba verle el color de sus iris, los que imaginaba como su homónimo griego, portadores de un mensaje divino. La noche del viernes, la del sábado y la del domingo soñé versiones de sus ojos: verdes; violáceos como el vino; acaramelados como una miel oscura; diáfanos como el cielo de los andes; abisales como los de una sibila.
El lunes, inexorable, coincidimos en el mismo colectivo como una buena costumbre. Lamentablemente, como una buena costumbre.
Parapetado detrás de mis propios cristales oscuros, volví a indagar la impenetrable barrera, sin resultado. Ni un gesto, nada que la delate, yo seguía sin existir dentro del acotado espacio. Por fin, rendido o resignado, avancé hasta la parte trasera del coche y me senté en el asiento del rincón, detrás de la puerta de descenso. El sol de la mañana ya escalaba por encima de los techos de las casas más bajas y entraba por las ventanillas casi horizontal. El pasillo fue llenándose de gente una vez que todos los asientos se ocuparon y el colectivo fue adentrándose en la ciudad erizada de edificios. Un par de cuadras antes del lugar donde solía bajar, la veo aparecer abriéndose paso entre los pasajeros. Ahora el recuerdo se expresa en cámara lenta, y de toda la historia, es el único momento que podría relatar con lujos de detalles. Como dije al principio, ocurrió hace ya algún tiempo, y los contornos de lo que realmente fue se funden con las especulaciones de lo que hubiésemos querido que fuese, pero esta parte permanece inalterable. Ella vestía con una pollera que no llegaba a las rodillas y que acompañaba sus curvas sin empaquetarla, de una tela liviana pero con buena caída, color casi salmón. Una camisa blanca, con mangas tres cuartos, abotonada hasta la altura de su pecho, con un escote que si no prometía el paraíso, al menos invitaba al conocimiento que Eva ofreció a Adán (siempre dudé que fuese una inocente manzana). El cuello elegante sostenía el rostro como un marco, reforzado por los lacios cabellos, para su boca larga. Yo no diría que seria, sino neutra o inexpresiva, seguía luchando para avanzar. Desde mi lugar, la veía como más alta; más delgada; más hermosa; más distante a pesar de que se acercaba. En el momento en el que está llegando a la puerta, la seguidilla de edificios que ocultaban el sol se termina y los rayos ingresan al interior del vehículo con voracidad. El reflejo en el espejo de la puerta trasera, por efecto de una mágica carambola, ilumina el intersticio entre el cristal de las gafas y su cara, poniendo al descubierto, por escasos segundos, la mirada. Sus ojos estaban posados en mí. Supo al instante que el azar le había jugado en contra y, descubierta, su boca dibujó una sonrisa que fue la más sonora invitación que me hiciese una mujer hasta hoy. No pude contener mi sonrisa y mientras ella apretaba el timbre para que el chofer frenara en la parada, me levanté, alisé los pantalones, y me dispuse también a bajar. Ese día llegaría tarde al trabajo.

(borrador) año 1999
ilustración: sobre una foto de Igor Sheremet

2/14/2009

SOLO DE SOMBRAS

Todavía
el sueño lácteo
no retuerce la vigilia.

Abrir los ojos
los míos, los tuyos
en la madrugada
y volver a desmembrarnos
sin preguntar.

Un diálogo
Solo de sombras, jugos y gemidos.

2/06/2009

Actuar para Escribir

"El que escribe también actúa"

Irene Gruss -(reportaje de Osvaldo Aguirre, en Diario de Poesía 77)

1/26/2009

El deseo, por las estrellas

Basta una mirada, las lecturas claudican
>>Ver Imagen Completa >> un viaje para estrellarse...

1/20/2009

ALERTA

El rabillo del ojo
Está alerta a la imagen poética
El oído es la vanguardia.

ELÍPTICO

Yo tenía los dedos como enhebrados
Las uñas largas y retorcidas
Cáscaras ovilladas en espiral
Como una interpretación de Nietzsche.

12/29/2008

TRAZAS 16

La inalterable mirada de espalda
Que franquea una ilusión

En remolinos el campo arroja su furia
Y desde la ventana
Nos enamoramos

Son oscuridades que se ensañan
En iluminarnos
El centro de la costumbre, un jardín.

Yo habré pasado de largo
Cuanto enseña la tormenta

Los centelleos perturbados
Una letanía cifrada en el agua

A ella ya no le queda nada
Ni la inocencia de este verso

Sapos estallan
Atroces ante los ojos
Y el crepitar suena y hace soñar

A ella le respira el amor rancio
Escapado de la vieja caja de zapatos

A ella las fatalidades se le estiran
Ya pusilánimes
Detrás de la gruesa bruma

El deseo es un hombre que fuma
En un rincón
Mientras el agua azota otros cristales

Rispideces, anhelos y escozores
Espejos, amores, quiebres

Los postigos y una sombra
Sin otro destino
Que el entusiasmo

Las Pandoras encerradas
Exploran el abismo

Apenas una boca
Sin cadencia en el masticar
Apenas eso

Y el viento se habrá llevado casi todo.

11/08/2008

de poetas y poemas

Les dejo algunas sentencias como disparos en la noche:

"Parafraseando a Heráclito podría pensar: ningún lector atraviesa dos veces el mismo poema."

"Antes del poema, el silencio no significa. Después del poema, el silencio es políglota."

"La poesía no es madre o hija de la lengua o del habla, sino amante. Cuando una poética se convierte en la esposa oficial de una lengua, ya es poesía muerta, ya el orgasmo se ha vuelto carne podrida."

"No creo en la fórmula alquímica, no creo en el misterio sino en el oficio, pero el poema empieza donde termina el oficio."

La nota completa de Rubén Vedovaldi, en Lecturas y Miradas, pueden leerla aquí: "Sobre Poema y Poetas"

10/27/2008

LA ESPERA


Hoy, cuando llamaste a primera hora, supe que por la noche había vuelto a soñar con vos.
No lo dije, no era la circunstancia adecuada; el manos libre no brinda la intimidad necesaria para una confidencia de este calibre. Probablemente te dieras cuenta del silencio inicial, aunque también pudiste asociarlo a mi sorpresa: después de todo, hacía tiempo que no llamabas. Pero ese momento de suspensión correspondía al déjà vù que como flashes, o espasmos, despertó una segunda conciencia, borrosa, o mejor: fragmentaria.
Mientras hablábamos, y tu amiga se sumaba a la conversación, me preguntaba si, de no haber mediado el artilugio tecnológico por el cual un diálogo se puede transformar en una conferencia, te lo hubiese contado, aunque sea para tu regodeo personal. Ambicioso en la experiencia, trataba de sostener el hilo de la conversación y reconstruir a la vez lo soñado, porque sé que la vorágine del día dilapida el tesoro de esa vida paralela. Querías decirme, o advertirme algo importante, sin embargo terminamos con palabras superficiales y distantes, una conversación casi de ascensor. La distancia y el tiempo, paulatinamente, nos fueron llenando de un pudor infantil que, como una pátina de aceite, impermeabilizaba cualquier afecto sospechoso de pasión. Apenas cortamos, lo lamenté, aunque bien sabía que para ambos era una suerte, nos evitaba una nueva catástrofe emocional, de las cuales, cada uno por su lado, teníamos demasiadas.
Cerca del mediodía me reuní con uno de los escritores, a quien conocí en oportunidad de compartir una mesa de lectura, que presentaría su libro en la feria. Daniel, el fotógrafo del diario no había llegado aún, pero el hombre venía armado con unas copias que enviaba la editorial. Imágenes de la tapa de otro libro, próximo a lanzarse, y unas cuantas de él mismo en pose de solapa. Mientras calentábamos la conversación para el reportaje yo pasaba revista a las fotos casi automáticamente, sin verlas. Como una traición a la vigilia se coló una que correspondía a mi sueño reciente. Duró un segundo, enseguida comprobé que era un espejismo. Sin embargo, tu imagen desnuda con la cabeza baja frente a la mesa, en una habitación oscura, aguardando, mientras el cigarrillo consumía tu espera de mí, se fijó cruel en la retina. Pedí disculpas al entrevistado y me levante de la mesa para dirigirme al baño. Lavé mi cara con rabia, como si quisiera desprender o borrar una cicatriz que me acusaba. Comprobé en el celular un mensaje tuyo en el que decías que en cuanto pudiese, llamara.
Cuando regresé encontré a nuestro escritor charlando con Daniel que encastraba, ducho, los artefactos de su herramienta. Un francotirador preparándose para abatir a su objetivo, imaginé.
La entrevista siguió por los carriles esperados; yo tenía el oficio para las preguntas y él para las respuestas. Me reservé las finales para ese otro libro que en pocos meses estaría en las reseñas de los suplementos culturales. Me dijo que en realidad, si bien ya había entregado los primeros capítulos y acordado el título con la editorial, aún no lo había terminado. Estaba bloqueado, y no podía avanzar, nunca antes le había pasado. Me pidió que esto no lo publicara, lo comentaba a título de colega. Era una historia de amores prohibidos y cruzados (yo me preguntaba: hoy día qué sería un amor prohibido).
Podría decirte que una historia común para los tiempos en que vivimos. Tanto él, Andrés, como ella, María, tienen cada uno una familia con hijos chicos. Se conocen a través del trabajo en una empresa con sede en varias ciudades. Comparten horas juntos; proclives a la seducción, juegan y en el juego se atraen. Pero María a su vez vive un amor secreto desde hace un par de años con Claudio; él también tiene su propia familia. Claudio trabaja en otra sucursal de la misma empresa. Es quien la ha puesto frente al error inicial. Quien, de algún modo, despertó aristas de su personalidad que desconocía, una cabida para el amor que no había imaginado antes. No tiene dudas, lo ama con todas las letras; lo anterior fue como una ilusión, un deslumbramiento que confundió con amor durante años, un rol que le crearon y que asumió para una película de pueblo, pero de esa ilusión nació una hija a la que adora. La energía de María se diluye, por un lado, en salvaguardar la máscara del matrimonio, que considera una burbuja para su hija, sin dejar de encontrarse cada vez que puede con Claudio, y, por el otro, en ser excesivamente eficiente en su profesión. Ninguno de los hombres se conoce entre sí. María está muy segura acerca de la intensidad de su pasión, sin embargo no deja de atraerle Andrés, con quien ha desarrollado una intimidad siempre a riesgo de ir más allá de una amistad llana. Alguien que vibra en una frecuencia diferente, en la que se reconoce y a quien puede confiar hasta su mayor secreto. Sucumbir a una nueva pasión la aterroriza, siente que la pondría al borde de la disolución de la persona íntegra que se creía, la imagen ordenada y cabal que fue construyendo de sí misma y que ya Claudio resquebrajó.
Una serie de acontecimientos pone distancia entre María y Andrés, pero el lazo se mantiene y es allí donde no puedo hacer avanzar la novela; los personajes empiezan a repetirse. El último capítulo la encuentra a María que ha viajado a otra ciudad, previamente ha realizado una serie de llamadas telefónicas y ahora está en una habitación humilde y sombría, donde la única luz entra por una pequeña ventana, se desnuda como si se desvistiese de sí y de su vida y se sienta frente a una mesa, enciende un cigarrillo mientras espera.
Bueno amigo, continúa diciéndome, el problema es que no sé a quién espera, si a Andrés o a Claudio. No puedo resolverlo desde hace más de un mes, los editores se impacientan porque tienen el lanzamiento programado. Creo que la pobre María se va a pescar un resfrío, en la medida en que yo no encuentre cómo continuar la historia.

4 Blogueros Apaches en la Feria del Libro Rosarina

No hay feria que no nos incluya ya ¿Exotismo o Fenómeno? ¿no seremos la pesadilla de J.P. Feinmann?
ver >>> EL Fantasma

10/25/2008

Signo Ascendente

Historia poco conocida sobre el Surrealismo en Argentina
Signo Ascendente

Rubia tetona y papafrita y negra incómoda

en Wimbledon >> ¿Dónde están mis papas fritas?

10/23/2008

GANGTER, la verdad de las palabras

"Parece no haber acuerdo sobre la grafía en español de esta palabra de origen germánico, que nos llegó a través del inglés. En efecto, el Diccionario de la Academia la incluye como gánster, mientras que el Diccionario de uso del español, de María Moliner, con la grafía gángster, la define como ‘bandido; malhechor que constituye con otros una banda’. El académico Manuel Seco, en su Diccionario de dudas, registra ambas formas, aunque señala como principal la que aquí utilizamos.El término fue acogido por la prensa en lengua española como reflejo de las malas traducciones de las películas de Hollywood, de modo que la etimología debemos buscarla en el inglés, lengua en la cual se refiere al que forma parte de una gang o banda de delincuentes.Gang proviene del noruego antiguo gangr, que lo tomó del verbo germánico ganggan ‘ir’ y de éste, el escocés gang, con el mismo significado. En escocés adquirió el sentido de ‘trayecto recorrido en una jornada’ y también de ‘conjunto de cosas cargado en una jornada’. Hacia fines del siglo XVII, gang era en escocés ‘un grupo de trabajadores’ y unos años más tarde, ‘un grupo de personas que actuaban en conjunto para un propósito dado, generalmente indeseado, incluso delictivo’."
(LA PÁGINA DEL IDIOMA ESPAÑOL - http://www.elcastellano.org La Palabra del día).

¿Prejuicios o Ideología? Está claro cómo a través de la historia de las palabras, encontramos, valga la repetición, la Historia. He aquí cómo el concepto de 'trabajadores' está asociado a 'delincuentes'. Es verdad, quién lo duda. Gracias a dios están los inversores; los políticos; los agentes del orden o de la ley; los terratenientes; los sindicalistas, toda gente de bien que nos defiende de los Gangter, o Gangster, y hacen de este mundo un lugar más digno y justo.

A la crónica le falta agregar, ya que hablamos del 'escocés', que también estos trabajadores eran alcohólicos, lo que contribuyó a su transformación ¿o será un pejuicio mío?

Filosofía de la ancha pampa

"En la vida nada hay seguro". En la Argentina, hay que multiplicar la sentencia por 28.

10/19/2008

SOPA DE CHAMPIÑONES

Inicial inspirador, luego de dadaístas y surrealistas, de convicciones creativas, Warhol era el referente que validaba nuestras acciones durante los fines de la década del 70, en una ciudad pequeña del sur de Santa Fe, como todas, un poco timorata y mucho de conservadora. Hasta inauguramos una exposición de arte popbre, cuyos elementos plásticos básicos eran papeles fotocopiados y pan duro, con el cual habíamos realizado algunas esculturas.
Años después, cuando los militares se dignaron a dejar el poder impulsados por su propio desmesurado fracaso (por más que nuestros políticos digan que fue una batalla que ganaron ellos junto al pueblo, la realidad que cualquier historiador serio documentaría es que se cayeron solos, de a pedazos), abandoné mi estado de confort y me fui a Rosario a trabajar y estudiar.
La democracia nos trajo al Austral como moneda, y una inflación nunca antes experimentada.
Siempre en los momentos de malaria, alguien te tira una soga. Yo tuve una hada madrina que en realidad era la madrina de una novia de esos años, que tenía un almacén de barrio (aún las cadenas de los grandes supermercados no habían aniquilado los emprendimientos de pequeños comerciantes). Entre las estanterías tenía unas latas de sopas de champiñones que vaya uno a saber cómo habían caído por ahí. Los chef de programas televisivos como Inutilísima o El Gourmet aún no habían iniciado la ciclópea tarea de pulir el paladar de la clase media argentina, por lo cual, una sopa de hongos no resultaba deseable para nadie, por más que fuese importada. Tampoco a mí, en situaciones normales, se me hubiese dado por degustarla, pero el hambre que pasaba, más lo barato de su precio, y un pequeño plus, me llevaron a preguntarle a Lisa (así se llamaba mi hada) el por qué del bajo costo. Me dijo: ‘no se vendió ni una lata, y dentro de poco vencen’. Le pedí que me las reservara, que todas las semanas le compraría algunas. Hizo algo mejor: juntó las latas en dos cajas y me las regaló.
Fue así que durante casi dos meses, el menú nocturno consistía en un tomate, una lata de champiñones marca Campbell y, eventualmente, alguna fruta. No había noche, frente al objeto vacío ya de utilidad práctica, que no hiciese un espacio a la evocación de Andy, y a Lisa, se entiende. Un lujo en épocas duras.

10/13/2008

HOY LLOVIÓ

Hacía tiempo que no llovía así, copiosamente. Este adjetivo lo debo haber sacado de una novela. Una sana decisión sería no utilizarlo porque la oración parece demasiado literaria. Al menos es lo que recomiendan los buenos escritores; la mejor literatura es aquella que no se parece a la literatura sino a la realidad. Puede que tengan razón, no lo sé. Pero me he puesto a pensar que ‘copiosamente’ es la palabra con la que adjetivé la lluvia al momento de hablar con mi esposa y mi madre acerca de cómo llovía hoy. Lo cierto es que a menudo utilizo frases de los libros en mi habla diaria, o giros verbales no muy comunes, que no tienen ya que ver ni siquiera con las traducciones actuales. Claro, he leído durante mucho tiempo libros baratos, de ediciones baratas quiero decir, cuyos traductores eran españoles, y lo fui incorporando a mi vocabulario personal. Es raro que no se me ocurra decir, por ejemplo,’ voy a por’, cosa que siempre me causó gracia.
¿Está mal que hable así? No quiero decir que hablo todo el día como si fuese una novela que alguien lee en voz alta, pero sí que buena parte de mis expresiones están anquilosadas. Después de todo, que yo haya escrito que llovía copiosamente, no está tan lejos de las recomendaciones de los popes ¿acaso no soy una persona de carne y hueso que habla de esta manera tan rebuscada?
Conversábamos sobre la lluvia y terminamos hablando de los diferentes tipos de techos. No es raro que derivemos en conversaciones que tienen que ver con la arquitectura, a mí me gusta construir casas, creo que ya lo dije en otra oportunidad. Hoy los techos de chapa se usan más que antes, aunque todavía quedan resabios de algún prejuicio. El costo de hacer un techo de chapa no es muy diferente que el de material o el de tejas, solo que todavía se asocia la chapa a las casuchas de las villas miserias. No quiero comparar, dije, pero a mí me gusta oír la lluvia en un techo de chapas, siempre y cuando no tenga goteras. Esa es la diferencia.
No dije qué otros recuerdos me trajo la lluvia.

10/12/2008

LO QUE NO CAE DEL CIELO

Aunque lloviesen objetos de lujo y regalos, como en la espantosa publicidad de la que doy cuenta en el post anterior, no serviría.
Las cosas deben venir de la tierra, y de otra humanidad.
Otra Muestra: >> Chaco bien adentro >> http://www.clarin.com/diario/2008/10/12/um/m-01780126.htm

10/08/2008

TODO LO QUE CAE DEL CIELO

1) Una evocación fantasmal >> Los vuelos de la muerte

2) No todo es llovizna. Dos años, parece que nada cambia, solo la rentabilidad. Ni el gobierno con sus organizaciones, ni el campo salvador de la patria cuyos patrones devienen en modernos piqueteros:

http://archivo.lacapital.com.ar/2006/12/09/region/noticia_349625.shtml
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/subnotas/1-32167-2008-04-08.html

9/28/2008

RETAZOS

De a mendrugos / junto el ardor que has dejado / sobre la mesa, o en las paredes / donde el sudor nos ha escrito / goces diseminados en la ciudad / oscuros cuartos / que son / en la fuga / otros pedazos.

La lluvia levanta otro perfume y el horizonte desaparece / las sábanas rasgadas por tu ausencia / la gotera que suena en algún rincón / el olvido que desvanece la perfecta redondez de tus senos / el espejo que ahoga ojos que miran la lluvia / otra distancia / otra ventana / otra memoria / y algún eco que altera la cadencia de la gotera misma.

9/21/2008

DESCARTABLE

La mesa en la bisagra.
La mirada que puede ir al interior del local
o hacia la calle.

Me siento con la bandeja
El vidrio, limpio, impecable
La calle no, está sucia, el viento arremolina hojas y polvo
Un viejo se cubre los ojos de la tierra que vuela
Mientras se apura para no perder la propina del conductor
Cuando se vuelve levanta los ojos y mira hacia el local
No sé si me ve, quizá el reflejo del cristal solo lo muestre a él
Más desteñido: un hombre cansado que guarda una moneda.

Apoyo la bandeja y comienzo a separar los paquetes calientes
En el salón la mayoría de las mesas están ocupadas
Y la poca acústica del lugar ahoga la claridad de las conversaciones
solo ruidos, diálogos desmenuzados
La mayoría son adolescentes, o padres divorciados con sus hijos.
En el otro extremo un terremoto de chicos desmontan de a poco
Un pelotero.
Acomodo sobre la mesa un papel impreso
que hace las veces de mantel
lo barato sale caro, grita el refrán doméstico
Sobre el mantel reciclable desarmo el paquete lustroso
Donde humea un sándwich de hamburguesa, pepino y mayonesa
El cartón muestra las papas fritas y a un costado
Burbujea el líquido oscuro dentro del vaso encerado.

Mientras las manos se pegotean con la comida
el hombre detrás del vidrio cuenta monedas
las hojas se levantan embravecidas desde el suelo
y la tormenta se arma lentamente
pintando de gris la euforia del mediodía
reflexiono acerca del vacío que siento
de la lejanía de las palabras y las evocaciones
del diario que me habla en otro idioma
de las emociones que resbalan en la corteza que soy

Mientras mis dedos pringosos llevan los bocados
que mastico meticulosamente
la lluvia inicia su lavado finito, y las personas corren
cruzan la calle, se meten en los negocios
el cuidador de autos ha desaparecido
y me ha dejado solo, nuevamente,
con el menú de cáscaras flácidas y artificiales
que comienza a contraerse al costado de la mesa.

Ahora la lluvia es constante y plácida
logra hacerme olvidar la algarabía interna
miro la mesa llena de papeles y servilletas arrugadas
miro también mis dedos aceitosos
husmeo en mi vacío y no encuentro nada
salvo la misma pregunta de siempre
que podría traducir de muchas maneras
pero que yo sé, es la de siempre;
el interrogante que suspende, que fragmenta, que doblega.

El viejo vuelve
Se mira en el vidrio
Creo que me ve, o ve una sombra,
O eso que ve soy realmente.
Guardo el anotador, la página casi en blanco.
Solo algunos esbozos, también descartables.

Los dedos grasientos me recuerdan que he
terminado el ocasional almuerzo
me levanto y miro la mesa llena de papeles sucios y retorcidos
Siempre que vengo aquí
una vez cada tanto
siento el mismo asco.

9/19/2008

La Distribución de la Riqueza Argentina

Se abrirá una línea de creditos especial para la adquisición de unos departamentitos con vista a al río, de esa manera el gobierno K (sí, del PJ, ahora con -K-), pone de manifiesto su política de equilibrio de la riqueza.

9/18/2008

ARME SU PROPIA PRESENTACION DEL BLOG


A continuación un collage con fragmentos de los distíntos artículos utilizados por Jorge Dipré, en mi representación (finalmente no pude asistir), para dar cuenta de lo que anuncié: 'El Blog: la creación de un personaje' Armá tu propia presentación y después me contas...



“Rulfo define los personajes a través del diálogo entre los mismos, no apela a la descripción. El protagonista se define a través de este proceso, y en muchos casos, personaje y narrador se funden. Los campesinos de sus historias hablan con él, lo sustituyen, lo contradicen, provocando una vuelta de tuerca en el proceso narrativo como se lo conocía hasta la irrupción de Pedro Páramo.”

Dialoguito en los pasillos de Espacio Fenómenos:
--¿cuántos hijos tenés?
--Cuatro
--¿Todos con la misma mujer?


“Cuando hablamos de un blog individual, no un colectivo como podría ser Nación Apache, uno está tentado de afirmar que, aunque su titular coincida con una persona física, siempre hay un procedimiento, deliberado o no, que termina en la creación de un personaje.”

“Es casi un lugar común la sentencia que dice
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que los límites entre lo creíble y lo increíble, la ficción y la realidad, el sueño y la vigilia no están del todo claros. Tierra fértil para el juego de la ficción.
Si nos atuviésemos solo al plano de la literatura, pernicioso recorte porque la expresión es mucho más amplia, podríamos decir que un escritor concibe o crea historias y allí donde los lectores pondrán el foco de su atención en lo que relata, en la temática, el autor trabajará en el modo de narrarla, consciente de que la calidad de lo que hace está determinada por su efecto en el lector o en el oyente. O sea, estaríamos hablando de forma. Y es la forma lo que definirá la verosimilitud narrativa, hasta el punto de confundir a muchos lectores con la realidad. Podríamos citar ejemplos de cómo este requisito fundamental de la ficción incluso suele ser tematizado, pero creo que El Quijote es su expresión más divulgada.”

“Un efecto de realidad:
El 30 de octubre de 1938, Orson Welles y el Teatro Mercurio, bajo el sello de la CBS, adaptaron el clásico La guerra de los mundos, novela de ciencia ficción de H.G. Wells, a un guión de radio.
La adaptación del libro cobró la forma de un noticiero, donde se narraba la caída de los contenedores de las naves alienígenas en forma de meteoritos. Los invasores derrotarían a las fuerzas norteamericanas usando una especie de rayo calorífico y gases tóxicos. En la introducción del programa se aclaraba que se trataba de una puesta en escena de la obra del H G Wells, y en medio de la emisión se volvía a realizar la aclaración. El propio Orson Welles hacía el relato, en tercera persona. Los oyentes que sintonizaron la emisión pensaron que se trataba de un noticiero real, lo que provocó pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey. Las redacciones de noticias, y los organismos de seguridad comenzaron a recibir llamadas de ciudadanos aterrorizados y desesperados, al punto de bloquear las comunicaciones, lo que aumentó la percepción de que estaban siendo invadidos.
El programa duró casi 59 minutos: los primeros cuarenta correspondieron al falso noticiero, que terminaba con el locutor en la azotea de la CBS falleciendo a causa de los gases y seguía con la narración en tercera persona del profesor Pearson (una máscara de Orson Welles), que describía la muerte de los invasores.”

“De por sí, ya el término ‘ventriloquía’ nace de la efectividad de una ilusión: ventrílocuo, de donde deriva, significa, como todo el mundo sabe, el que habla con el vientre, pero está claro que nadie en el mundo es capaz de emitir palabras como no sea con la garganta”

“En síntesis, la existencia del blog es tan reciente que aún la RAE no incorporó el término en su diccionario. Como consecuencia de su explosión, aparecen normativas, debates acerca de si es un género, recetas, recomendaciones prácticas, manuales de uso, etc.
Lejos de estar consolidada su expresión, y dentro de una dinámica de cambios que parece ser una de sus características fundantes, no sería prudente hablar ya de una gramática del blog.”

Dialoguito en los pasillos de Espacio Fenómenos:
--¿cuántos años tenés?
--sesenta
--naaaaaa....
--bueno, el doble de los tuyos ¿cuántos tenés?
--veinticuatro.


(Marshall Mc Luhan: "el medio es el mensaje")

"el timbre, el tono, la intensidad, la entonación, el acento, la modulación, la velocidad y los intervalos son los matices que determinan el estilo de la radio".

“Para lo que nos interesa, podríamos acordar provisoriamente hoy, y aquí, para este acto, que ficción es una construcción, invención o recreación de un autor que ‘simula’ acciones o acontecimientos imaginarios que pueden tener o no semejanza con otra construcción, para mí siempre discursiva, a la que llamamos realidad.
Para que este escenario ficcional pueda sostenerse debe ser verosímil, creíble, y del único modo que se logra es estableciendo un pacto entre autor y público, un pacto, la mayoría de las veces no explícito, que acepta por real aquello que es lógica particular del relato. Pacto por el cual, la creación, sea del género que fuere, sigue funcionando.”

“Genera nuevas pautas de lectura: velocidad; novedad; brevedad y síntesis. Esto es particularmente importante, porque cierta práctica de la lectura modifica aspectos de la producción discursiva (un blog sin posteos periódicos tiende a morir, el autor se verá obligado a realizar ciertas elecciones: trabajar, como en la preceptiva del relato breve, el gancho de las primeras dos o tres líneas del post; no extender el texto más allá de lo que cabe dentro de un monitor, o resignar visitas y valorar aquellos lectores más tradicionales, capaces de abrir el link de expansión, o a los que visitan no el último post publicado sino que hacen un recorrido por los post más antiguos)”.

“Según Mariano Cebrián, "la técnica es tan determinante que se incorpora a la expresión como un sistema significante más". El mensaje radiofónico se produce gracias a una mediación técnica y humana, que expresa un contexto narrativo particular.”

“El carácter de entretenimiento fue el que se impuso, llegando a nuestros días, pero en mi opinión, algo de aquella perversión original (hay mucho de monstruoso en eso de hablar con la barriga), y una buena parte de ese lado oscuro, no se perdió. En el espectáculo actual, la sociedad muñeco y ventrílocuo, un juego de máscaras donde uno hace hablar al otro, no deja de tener un elemento perturbador. Más de una vez nos preguntaremos quién hace hablar a quién.”

“Profundiza la transformación, originada por los medios masivos, de la relación entre lo público y lo privado.”

“Jugando con las palabras, o no, podríamos afirmar que todo aquello que es mentira es ficción, o decir que es mentira todo aquello que represente, finja o simule ser ‘algo’, con lo cual nos meteríamos en una discusión filosófica que incluye hasta el carácter de la propia lengua que utilizamos, sobre la cual asumimos, no sin mucho de ingenuidad, que opera como representación, olvidándonos que ella misma tiene existencia real, en un mundo, entre comillas ‘real’. Digo: entre comillas porque el concepto de ‘realidad’ también es otra fuente rica de discusión filosófica.”

Máscaras: nadie ignora esta particularidad de internet, hasta el punto de que cada tanto aparecen recomendaciones para evitar engaños, estafas, manipulaciones. Me refiero a la posibilidad de enmascaramiento. Desde el e-mail hasta el chat (uno de los requerimientos para ingresar a una sala de chat suele ser definir un nick o nombre de fantasía), la utilización de seudónimos o directamente el anonimato, estuvo presente desde el inicio de la red de redes yo diría que como un elemento constitutivo. La atopía, ese no lugar, contribuye a reforzar esta condición; no se puede afirmar quién ni desde donde realmente se postea.”

“Como dijimos, Jorge Alberdi tenía una escritura, un modo de producirla; luego gestó un espacio, o una tierra virtual, si queremos llamarle así. No poseía una fisonomía, pero las múltiples imágenes de muñecos que fue utilizando en su perfil, daban una idea de algo mecánico. Librado al imaginario colectivo, se sirvió de la síntesis o el estereotipo que cada uno posee acerca de lo que es un ventrílocuo, en su condición, por lo menos, dual. Irían apareciendo una serie de temas, mientras descartaba otros; elecciones que también definen un carácter. Sobre el tejido de los comentarios a los post y sus respuestas, un personaje que debiera haber quedado, fiel a la preceptiva del relato breve, inalterable, paradójicamente comienza a modificarse. Sin embargo, le faltaba un tono, y lo encuentra en un relato sobre un ventrílocuo >> http://elventrilocuo.blogspot.com/2005/08/el-malvado-ventrlocuo.html

“En ese sentido hay roles claros, y la modelización de un muñeco tiene los rasgos principales de la creación de un personaje literario, o teatral.
Debe tener una fisonomía; un carácter, un habla y un tono, y se define contra otro y en un contexto, mediante el diálogo.”

Las visitas: están los visitantes estables y aquellas aves migratorias, lo que permite, muchas veces, volver a publicar un post y exponerlo a nuevas lecturas, según el carácter del blog (si es de actualidad periodística, por ejemplo, esa condición es poco probable). En la jerga se le llama refrito.”

‘Fingere’, verbo latino de donde proviene a palabra ‘ficción’, significaba tanto ‘mentir’ como ‘representar’

Dialoguito en los pasillos de Espacio Fenómenos:
--Le llamé impresentable porque no sé cómo se puede presentar un blog.


Jack Given dijo: “La radiodifusión o emisión no es simplemente una tecnología, o un grupo de ellas, sino una agrupación de prácticas sociales, culturales, comerciales, institucionales y industriales”.

“Para el caso particular del blog ‘El Ventrílocuo’ (siempre hay que hacer la salvedad de que el escenario es ‘virtual’, que impone una condición doble al rol de ‘autor’), he notado que Jorge Alberdi cambia según su conveniencia de rol: es autor; es el muñeco y es el ventrílocuo alternativamente. En ese juego de máscaras, es como que Alberdi no está en ningún lugar, o se está moviendo siempre de un lugar inequívoco. “

“El carácter de borrador: en buena medida, muchos blogs, como en el caso de El Ventrílocuo, son un reservorio de borradores de textos que aún no alcanzaron su expresión definitiva. Últimamente empieza a ser frecuente el paso a la edición en papel de los contenidos de un blog.”

Dialoguito en los pasillos de Espacio Fenómenos:
--El tema de la máscara es crucial, no es casualidad que algunas de las presentaciones de blog durante la semana se realizaran por personas con caretas o pasamontañas
--Sí. El caso de Fran Illich funcionó como una performance, pero en el de Tortiluchas, creí que iba a explotar, y sin embargo...
--No es sencillo presentar un blog ¿cómo se presenta un blog?


Lo importante: debe existir un pacto inicial entre muñeco; ventrílocuo y público. Los márgenes para la movilidad son estrechos, en el diálogo los mensajes deben ser precisos, rápidos, contundentes, y el feedback, instantáneo. La calidad del ventrílocuo está dada en la medida en que el muñeco deja la percepción del público en un estado de suspensión momentánea con la realidad. Todo está jugado en el logro de la verosimilitud. La calidad del espectáculo puede ser medida en términos del pacto: una credibilidad capaz de producir esta suspensión, y alargarla cuanto sea posible.”

“Un personaje se puede formular de muchas maneras, y las teorías acerca del cómo, no son pocas. Lo cierto es que, le demos las vueltas que le demos, un personaje es una construcción discursiva que pertenece al campo de la ficción y que en cada relato establecerá reglas particulares de funcionamiento, orientadas siempre a fortalecer la verosimilitud, el contrato entre escritor y lector, autor y público.”

“Enuncio algunas características técnicas a tener en cuenta:
Comentarios: la posibilidad de agregar comentarios, opiniones o generar un debate sobre un post produce un contexto que lo re significa. Esta particularidad no es menor.
Enlaces o links: la posibilidad de referenciar información mediante este recurso, que abarca desde la inclusión en el propio blog de un enlace a otros sitios afines o amigos; la ampliación de la información publicada, explotando el mayor potencial de Internet que es la intertextualidad, hasta la generación de un enlace permanente para que, a su vez, un post pueda ser citado ampliando su llegada.
Fotos y Videos: independientemente de que hay formatos exclusivos para la publicación de Fotos y videos, el blog permite incorporarlos, complejizando la significación del texto.”

“Para Cortázar solían ser hombres comunes al servicio de la trama. Personas grises asaltadas por lo imprevisto o lo extraordinario. La construcción era muy eficiente porque con esa apariencia de normalidad, de hombres y mujeres cotidianos, lograba una identificación inmediata en los lectores. Los personajes se Cortázar tienen mucho de marionetas, artefactos que cumplen algún acto en función de lo que más le interesaba al autor, el suceso y su mecanismo narrativo.”

“Así, la búsqueda de identidad en El ventrílocuo tiene una estructura de cajas: una caja contiene otra y ésta, otra. Ese descubrimiento sucesivo transforma el continente en contenido y viceversa.”

Dialoguito en los pasillos de Espacio Fenómenos:
--¿esas botellas de vino son para tomarlas ahora?
--No. Me las obsequiaron
--¿no vas a compartir? Para un bloguero no hay nada mejor que otro bloguero...
--¿Vos decís? En la red todo se invierte...
--¿sería una vuelta de tuerca original?
--No sé, pero contesto
--naaaaa, si internet terminó con un mito, es con el de la originalidad, nada de los que hagas o digas es único, abrí una de las botellas y brindemos.
--dale.

Otro Dialoguito en los pasillos de Espacio Fenómenos:
--Señor ¿qué es un blog?


(podría seguir con los fragmentos, pero creo que con esto basta)
JA

El blog como espacio de Ficción

"La experimentación con regímenes de verdad, con los pactos de lectura. La prosa breve, la posibilidad de publicación automática, la deriva permanente de una cosa a la otra, las totalizaciones heridas de muerte, la persecución imposible de la verdad, la novela por entregas. No sé. Hay que investigarlo todo, hay que atravesar todos los umbrales. "
Daniel Link, mañana en Fenómenos, Feria del Libro, Córdoba.
Ver nota completa.

Este muñeco se deja por mucho menos...

Una concursante de la última edición del Gran Hermano italiano, Raffaella Fico, de 20 años, subastará su virginidad por un millón de euros.
Me quedan unas chirolas de cuando trabajaba de Chirolita, pero no creo alcancen, así que ofrezco mi propia virginidad para recaudar fondos (hay que lustrar al muñeco...)

9/16/2008

hoy: Presentar es impresentable!!

Victoria Conci lo hará, incluso antes de que estalle!
NO SABE... ¡PERO CONTESTA! (blog contestatario). Martes 16/9 - 18 hs, Espacio Fenómenos, pb del Cabildo, Córdoba ciudad, Feria del Libro 2008, si se pierden, esto no es para ustedes!



9/15/2008

Un espacio FENOMENAL para El Ventrílocuo

Nuevos soportes para las letras.
Una feria de blogs atendidos por sus propios dueños. Así es el espacio Fenómenos, lo que se merece este siglo. Una muestra de los nuevos soportes para las letras. Escritores, artistas, periodistas, lectores y editores muestran sus caras en la novedad de esta feria, las nuevas tendencias que no deben quedarse afuera. Un mundo oculto en la red sale a la superficie en una ciudad sin subterráneo.
Con un espacio propio, ubicado en la planta baja del Cabildo y equipado con computadoras con acceso a Internet y un living de lectura. Mejor que un cyber, mejor que en tu casa: internet en VIVO.

El Ventrílocuo : la construcción de un personaje.
Presenta: Jorge Alberdi.
Modera: Jorge Dipre.
Espacio Fenómenos, Cabildo Histórico de Córdoba
Ver progama completo > Fenómenos

9/13/2008

Novelas / Fragmentos

Mi dificultad para escribir novelas. Acabo de descubrir que sueño novelas enteras. Me desperté sabiéndolo, con toda la conciencia de una trama completa y equilibrada. La fugacidad es atroz. Me permitió asociar las otras veces que me desperté así y el viento del día se llevó el sueño, la novela, a otra parte. Ahora, con ese ojo alerta, reviso lo que he escrito y compruebo que son fragmentos aislados de esas novelas.

Soy Multitud

Me pierdo de vista en el gentío que soy.

9/01/2008

FRAGMENTO

(...) Nos acercábamos para cargarnos porque éramos un gran condensador humano de energía pasional. La pequeña distancia que nos separaba, la cultura, el dieléctrico que día a día se afinaba y potenciaba aún más la energía. Cerca, casi mamándonos el aliento, quietos, expectantes. Inevitablemente el aire se enrarecía y olíamos el ozono de una chispa que se anunciaba. El silencio, hay que decirlo, el de las tormentas, es un silencio parecido, es una situación parecida. Inevitablemente, algún chispazo. La descarga del condensador, la culpa, la muerte, el ciclo que comienza nuevamente y busca su destrucción, nacer en otro ser, de otra manera, de madera, de olivo, de olvido, continuo, un solo ser los dos, para evitar este dolor, la felicidad de este dolor, la felicidad de ir cargándonos poco a poco para estallar algún día.


Cada uno era lo que el otro había perdido, algo de lo perdido, del sueño, o de la realidad, de un tiempo primordial imposible de conocer. Ahora recuperado. Hallar lo perdido a fuerza de perderse; debimos perdernos para encontrarnos. A lo perdido se accede cuando se lo excede. Acceso y exceso (la fuerza, el centro, lo que late, en fin, el fin, encuentra las formas para nombrarse). Y la felicidad de la entereza, con la angustia: perder otra vez lo perdido es la muerte. Nuevo miedo; no sabíamos y creíamos saberlo todo.


La humedad de Lucía, la humedad. Aún puedo verla y quizá (sí, lo hace reiteradamente, aunque el velo, esa tristeza de la que ya no podremos desprendernos...) ella pueda verse detrás de gruesos troncos descascarados, surgiendo, sumergiendo su desnudez en las hojas secas. Desnuda para el otoño, crujiente, desnuda para mí, desnuda para ella y para sus propias manos, para sus dedos, para el segundo que guardaré, que guardaremos porque no habrá otro, no lo habrá. Su humedad en la piel, su humedad en los ojos, castaños, azules, del color de la noche, del color de la plenitud.


Perder lo perdido encontrado: morir para la vida, morir para la muerte. (...)

8/27/2008

Historia de una lamentable farsa


No me queda más que afirmar que nada de lo que dice la nota es verdad. Me siento moralmente humillado, reducido a la categoría de un mero objeto sexual.





8/26/2008

La confusión es clarísima

La miseria alegra la contemplación
El escudo agrieta el ser
La devolución afirma el alma
Las bestias sugieren un paraíso
El espanto arma envoltorios de regalo
La ciudad es de piedra
La claridad del día enaltece las estrellas
El camino sinuoso empieza en la mujer
Los desperdicios de la euforia corrompen el músculo
El espacio es deshabitado por el tiempo
La incertidumbre fija el precio más alto
Los esfuerzos se licuan en una presencia
La mirada no puede faltar
El rebote del odio salpica las ventanas
En el techo no hay nada
Y tal vez todos hayamos sido músicos
Las cosas tienen saco
La red es imprecisa como la vida
No hay mascotas de dioses
No hay tronos que ensangrentar
Los labios se editan
Y todo sigue con mínimas diferencias.

8/24/2008

ANDREA, o ese pequeño acto de prostitución diario

Llegué a la oficina y mientras me sentaba ya estaba discando el número de uno de los bares que ofrecen el servicio de cafetería en el edificio. Antes de ocuparme de los temas del día, antes de abrir la agenda y zambullirme de lleno en esa vorágine indefinida que llaman ‘gestión’, di el habitual paseo por los blog de esos amigos desconocidos que uno fue gestando durante el último año, para terminar en el propio, constatando cuántos navegan después de las tres de la madrugada, que fue cuando cerré mi conexión en casa.
Ya me impacientaba –no puedo desprenderme del aliento del puro de la noche si no bebo una taza de café– cuando un muchacho desgarbado, con algunos pelos azules mal disimulados por el pegote que le aplastaba la cabellera al casco, en un vano intento de parecer prolijo, golpeó tímidamente la puerta entornada de la oficina, con una bandeja en la otra mano.
Me quedé mirándolo hasta que comprendí que traía el pedido.
–Pasá. –dije de no tan buen modo.
Con un no muy efectivo intento por disimular su inexperiencia en tan noble oficio, depositó la taza mediana de café y el vaso grande con soda sobre el escritorio negro y me preguntó si me servía azúcar o edulcorante. Respondí con la célebre frase que heredé de un gordo amigo, que suele sentenciar a la hora de la sobremesa y luego de una histórica bacanal, ‘una caloría menos, es una caloría menos’.
Pagué los $ 4 por el servicio y el muchacho se perdió entre las oficinas del pasillo, llevando el resto de los pedidos.
La mañana se deshizo en breves minutos. En algún momento la figura de Andrea apareció luminosa enmarcada en la puerta,
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abriendo su otra puerta; una sonrisa franca y hasta un poco pícara, una sonrisa como las que tienen esas mujeres que saben de su influjo sobre el entorno y pueden regularlo con cuentagotas, dirigirlo como un misil hacia un blanco determinado, o enarbolarlo como la más infranqueable de las murallas.
–Permiiisooo... –dijo mientras avanzaba hacia el interior y la luz de los ventanales del pasillo contrastaban la sinuosidad de su figura, mal encubierta por ese guardapolvito blanco de moza.
–Vengo a retirar la vajilla.
Y mientras la miraba en silencio, ella levantó el platito y lo depositó en la bandeja, acomodó encima la taza, recogió el vaso vacío y tuvo la delicadeza de limpiar la superficie del escritorio con un paño. Yo seguía mirándola, y ella seguía mis ojos, sin dejar de sonreír.
Cuando se estaba por retirar, el pregunté
–¿Por qué no me trajiste el café personalmente?
Por un instante abandonó la llave que le abría todos los caminos y se puso seria.
–No pude venir, tenía otros pedidos que entraron antes, así que el dueño lo mandó a José, el chico nuevo, para que atienda este piso. Pero fui yo la que se ocupó de que le llegue como se lo traigo siempre: bien caliente, mucho café y un toque de leche. ¿Por qué me lo pregunta? ¿No lo trajeron así?.
Nuevamente segura de sí, recuperó el gesto que encendía su cara hasta opacar el brillo de esos ojos marrones y grandes.
–No. No pregunto por eso. –me quedé un segundo buscando las palabras y continué–. Sentate. Vamos a hacer unos números. Nos va a ocupar apenas unos minutos.
Un poco incómoda, dejó la bandeja sobre la tabla y se sentó en la silla frente a mí.
–Primero –dije con algo de solemnidad, como si fuera a revelarle un gran secreto– quiero que pongamos algo en claro. En este piso, la mayoría de los que piden el desayuno son hombres. El servicio lo ofrecen al menos tres bares, pero casi todos solicitan el servicio del bar en el que trabajás. Los otros ofrecen lo mismo, con la misma calidad, pero a menor costo y además incluyen algún tipo de adicional; galletitas; escones; jugo artificial en lugar de soda... Sin embargo siguen prefiriendo el servicio que vos les traes habitualmente ¿Por qué creés que eso ocurre?
– ... –parpadeó
–Te lo voy a decir sin vueltas. Debés tener entre 19 y 22 años, sos atractiva; simpática; entradora. Tenés una figura que despierta un caos de deseos. Casi todos esos hombres pagan la diferencia para que el desayuno se lo traigas vos. Y ese es mi caso. No importa que yo te doble en edad; pago para verte, para intercambiar algunos escarceos verbales, ‘el chichoneo’, como se le suele decir. Para verte llegar, sonreír, para ver cuando te vas. Para olvidarme sabiendo que en algún momento volverás a entrar en escena a retirar la vajilla. Un juego simple que dura el tiempo que tardás en dejarme el café, y del que te creo plenamente conciente. ¿Se entiende?
–Si, creo que sí, aunque no me guste mucho... –balbuceó mientras los colores le subían a la cara y unos rulos se le soltaban sobre la frente haciéndola más bella.
–Sé que te puede resultar duro, pero podemos decir que este contrato no escrito se parece a la prostitución, y quizá lo sea. Nuestro pequeño acto de prostitución diario. Pago de más para verte. Pago ese adicional que no está relacionado con el café sino con tu persona.
La situación resultaba extraña, percibí cómo todos sus músculos se tensaban, comenzó a restregarse las manos húmedas. Mordió el labio inferior y miró hacia la pantalla de la PC. Me apuré para no desbaratar definitivamente la situación, o para tratar de retenerla antes de que lagrimeara y saliera corriendo por el pasillo como si la hubiese violado.
–Pero no hay por que ponerse mal, hay que tomarlo con naturalidad –insistí– ocurre a diario, en cualquier tipo de negocio. Algo de esta pequeña prostitución aparece casi siempre en cualquier transacción, y muchas veces excede la simple oposición sexual. No creo que te mancille, que te ensucie, es algo que, en definitiva, hay que saber utilizar. Para nuestro caso puntual, la cosa es así: cada vez que solicite mi café, me lo traés vos. Si no podés, ocupate de hacérmelo saber. Ese día no desayunaré. Si no te gusta, me lo decís ahora, y terminamos el ‘contrato’. No será lo mismo, pero me ahorraré unos pesos a fin de mes, aunque la cara del mozo del otro bar me sea tan indiferente como la infografía del cuadro en la pared. Te digo más. Te voy a decir la verdad –lo cual era una mentira–, quizá hasta deje de tomarlo. El café no me gusta, comencé a pedirlo cuando viniste a ofrecerlo ¿soy claro?
–Clarísimo– me respondió, tratando de reacomodarse y forzando una nueva sonrisa.
Después se paró, recogió la bandeja y nos saludamos cordialmente. La mitad de la mañana ya había transcurrido.
Le di vueltas al asunto unos minutos mientras leía un acta de acuerdo de transferencia de recursos entre sectores de la compañía. Recibí gente de Administración que me hizo llenar un formulario para un trámite de certificación de firma. Mi jefe me llamó rabioso por un desvío en uno de los objetivos. Amenazó con enviarme a otra sucursal de menor categoría en otra ciudad (la amenaza me pareció más una oportunidad que un castigo) si no lograba revertir la tendencia en los próximos meses.
Sobre el mediodía, el marco de la puerta de la oficina volvió a lucir la figura de Andrea, esta vez sin bandeja. Se quedó en el umbral sonriendo con sus ojos chispeantes, más chispeantes de lo habitual, divertida. La miré y sonreí como diciéndole ‘¿y ahora?’
–Como los otros bares ofrecen el almuerzo, el nuestro decidió también incorporar ese servicio. Estoy recogiendo los pedidos; se puede elegir de entre cuatro menús ejecutivos, es un poco más caro –y remarcó, dejando ver en toda su amplitud el arco de sus labios carnosos y húmedos: pero en su caso exclusivo, si decide tomarlo, lo traeré yo misma.
Me quedé admirándola unos segundos, envuelta en ese halo de luz de mediodía.
–No –dije sonriendo– no suelo almorzar, pero no dudes en avisarme cuando puedas ofrecerme el servicio de la cena.

8/18/2008

Nuevos Soportes Para Las Letras



Por ahora, para ir tomando conocimiento...

AFUERA EL MUNDO ES IMPRECISO

Mientras tras la puerta el cielo volaba en astillas de lo que alguna vez fue y el humo aterciopelaba cualquier imagen nosotros nos acariciábamos hasta sacarnos sangre como si nunca el sol hubiese impregnado nuestros cuerpos con sus rayos. La muchedumbre se agolpaba en las calles, consumida por estímulos encontrados y arrebataba los escaparates de los shoppings para llenar el vacío existencial. El ruido confundía hasta el calor de las expresiones y los cuerpos eran monigotes de un ubicuo vaho de frenesí; las máquinas doblegaban su destino original hasta anular los sentidos de sus dueños. Podían caernos las peores bombas, no por eso dejaríamos de hundir nuestros dedos, regurgitar la humedad hasta que un solo río corriese por espaldas dobles. Las palabras ya no tenían sentido y mi mano se enredaba con el rubio volumen de tu monte; tus dedos hurgaban mi farol que incendiaba el cuarto, emitía su luz en pulsaciones, oscilaba bajo la precisión doméstica de tu mano que izaba y bajaba una bandera de placer, escribía casi sobre tu vientre un código ancestral con tinta que la mañana borraría antes de que los vidrios estallaran; el piso se hundiese y el techo finalmente sepultara el interminable éxtasis. Me mirabas en el espejo oval, te mirabas artera en él y abrías tu espesura para que devolviese el gesto. Las figuras se repetían, pero eso no era lo importante: de regeneraciones está hecha la delectación, y de gestos, el amor. Como una pantalla a medida, la oscuridad brillante de tus orificios desmenuzaban los minutos y el telar que se hundía a cada movimiento impregnaba como una pintura extraña, implantada en sombras, jugos y deslices. Las paredes temblaban un poco, quizá en resonancia con la frecuencia que requiere Onán, o plagiando la turbulencia de la guerra, queriendo irrumpir y resquebrajar nuestras oscilaciones, secar la baba que lubrica el ardor, domeñar las encontradas lenguas.

Afuera, el mundo es impreciso, y la multitud una tentación. Como en una película que se quema sobre el final, el blanco enceguece, y devora la variedad. No habrá otras oportunidades, la locura es un cáncer que equipara todo, y tanta igualdad no es más que el desierto. Antes de estallar mutuamente, el silencio, el último gran silencio, nos envuelve en generosa intimidad.

8/17/2008

El Otro Muñeco

Hablando de ventrílocuos...

8/12/2008

Cartel del Cartel de la Novedad

Esparce el esperma gráfico las cíclicas novedades como astucias aniquiladas en su propia sutileza, un cartel del cartel. Violencia que se vende como manteca y en el techo no hay nada, no hay. Horizonte que se abre hacia un cielo que no existe y en serie las nubes se cubican. Desandar la aduana del dolor sin placer. Oid mortales el grito sagrado. La especie se ahoga ahora y la lluvia no dejará títere con cabeza. No debió la página abrirnos juego, las imágenes se plagian, el rubor es solo un color, el arco del triunfo de esas piernas es uno y todos. El pubis delicado y esplendoroso, estetizado y ofrecido en su eternidad de deseo. La novela está siempre terminando, y el soplo del viento barre solo las hojas. Los números son ambiguos, tanto como las palabras. El resto es himno. Nosotros, un acorde desafinado un día martes de agosto.

Nación Apache: Jornadas Culturales


Ciclo de debates a realizarse los miércoles 3, 10, 17 y 24 de Septiembre / 1 y 8 de octubre.
Temas: Lo escrito y el futuro de la cultura. Transmisiones del saber: los desplazados de la educación, políticas de dispersión, operaciones de comunicación, lo banal. Las artes y la conjugación tecnológica. La experiencia colectiva: tribus y territorios, escritura y disidencia, políticas del silencio. El futuro como ficción: destinos postindustriales y destinos individuales, el sujeto del futuro, el borde sudamericano. Dos años de Nación Apache: la cultura como ámbito gratuito y colectivo: los blogs, de lo virtual al papel... + >> http://www.nacionapache.com.ar/archives/2327

8/09/2008

Festival RESONANTE




8/03/2008

EN LA REGION DEL AIRE



Yo te beberé, yo te conducirá a la muerte,
pero antes haré que conozcas todos los placeres del amor”
del poema “Lililth” de Carmen Bruna

"Alado soy, y no por propio deseo sino porque los femeninos lazos, que leves me envuelven en un abrazo, zumbantes me remontan entre velos. Mojadas sábanas en miel abismo, ésta cae de paralelas bocas, borbotante dentro de mi boca y rebosa los labios no ya míos sino de otros labios, distintas lenguas. Tenues surgieron anhelando anhelos, desdobladas por arte y convergencia de rígido manantial y narciso. Cerca de la luna el lecho tendieron donde soy su néctar y son el mío. "

Capítulo 9 de 'del Señor S solo sueños', J Dipré y J Yakoncick

MALDITOS JUEVES!!, en Córdoba

"En agosto, el ciclo de artes visuales, literatura y música "Los jueves malditos" reunirá en el edificio de La Rioja y General Paz una selección de propuestas estéticas disidentes, con un criterio de convocatoria que copia de los hormigueros la idea de un caos eficiente. Una ensalada de hermosas abominaciones culturales pondrá en escena algunos de los lados oscuros de la ciudad sin puerto. Iván Ferreyra, director de Recovecos, ideólogo del blog Un mundo sin Jorges (http:matemosajorge.blogspot.com) y autor de la novela El resentimiento, está detrás de escena, en un lugar que parece elegir para hacer que, a pesar de sus ausencias, en Córdoba pase algo."

7/25/2008

Niebla Virtual

Ya estoy desapareciendo
En los intersticios del diario
En la socavada realidad de los pixel
En la abundancia de los títulos
En el desierto del brusco despertar
En un amor sin piel

7/12/2008

NOTICIAS DEL DÍA

Otro micro choca y mueren sus pasajeros
Muchas cosas ocurren en las rutas argentinas
El Papa vuelve a anunciar que pedirá perdón
por los abusos sexuales de los sacerdotes
El Presidente pide a los intelectuales que lo apoyen
frente al conflicto del campo
Los ruralistas insisten en movilizarse
Algunos intelectuales los apoyan, virtualmente.
La izquierda, cansada de bregar por la reforma agraria
Apoya a quien sea, siempre y cuando no sea al gobierno
Una líder surgida de una provincia pobrísima, donde ya no lidera nada
salta de aquí para allá aunque los pobres
sigan siéndolo en su propia, chacoteada provincia
a la que ya no volverá porque, la verdad, la miseria le produce gastritis.
Se suceden cadenas de emails y se dicen las mismas palabras:
‘oportunidades que se pierden’. Hemos perdido tantas.
Todo el mundo dicta lecciones, mientras
máquinas monstruosas con monstruosas ruedas
se alinean a la vera del camino
Muchas cosas ocurren en las rutas
El índice de inflación indica descarnada manipulación.
Yo
recuerdo uno de los ríos que cruzan la ciudad
como otras rutas
luego de que las grandes lluvias pasaran
—¿Aumentó mucho el caudal en el verano?

Se lo puede ver claramente cuando baja
—¿Cómo cuánto aumentó?
Hasta la altura del borde donde dejan de verse,
prendidas a los yuyos, a las piedras,
bolsas de plástico, zapatillas viejas, latas y otros restos